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EN TRES COMBATES VIBRANTES, DE TÉCNICA CONTRA IMPETUOSIDAD, SE DETERMINÓ LA SUPREMACÍA DE LOS PESOS PESADOS ENTRE MUHAMMAD ALI Y JOE FRAZIER EN LA DÉCADA DE LOS SETENTA
Por Chon Romero (Guantes Magazine - Redactor Invitado) Muhammad Ali, tomó biberón por primera vez el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky. De aficionado combatió 105 veces y perdió cinco. En 1959 ganó el torneo de los Guantes de Oro, de la división de los semipesados y también, ganó el título de los semipesados de Estados Unidos. En 1960 se hizo acreedor del torneo de los Guantes De Oro, en la división de los pesos semipesados y la medalla de oro de las Olimpíadas celebradas en Roma.
El campeón Joe Frazier, llegó al cuadrilátero con pantaloncillos verde claro con franjas blancas y Ali, lo hizo de color vino y franjas blancas. Se asignó de tercer hombre del ring al árbitro estelarista Arthur Mercante, que después de leerle los reglamentos de peleas de campeonatos en sus aposentos de espera, les hizo rápida advertencia y les recordó en el centro del tinglado, para enviar a los dos a sus respectivos cantones a esperar el primer llamado a la obligación profesional. El esperado combate, se inició de manera que todos nos imaginamos, Muhammad Ali, danzando y boxeando técnicamente, su rival Joe Frazier, impuso su carácter y agresividad temprano defendiendo el título de los pesos pesados. Se trataba de dos estilos muy diferentes y la habilidad de adaptación en este caso no era muy factible. Frazier, pegador indómito de cualquier ángulo y Ali, estelista de sólo lances al rostro, jamás acostumbró a trabajar el resto del cuerpo humano. Desde el primer campanazo, también todos entendimos que para Muhammad Ali, esta vez la fiesta no sería típica, Frazier tenía sed, de fama que adornaba al bocón Muhammad Ali. Frazier, se creció en el segundo episodio, con seguidos y certeros ganchos de izquierdas volados al rostro y en especial al costado derecho de la barbilla de su retador. El estilo defensivo frágil de Ali, lo obligaba a no trabajar el cuerpo de su adversario debido a que no quebraba cintura y menos cabeceaba. Esquivaba golpes inclinándose hacia atrás y por esa razón le costó vencer a Joe Frazier.
Frazier fue un vendaval, que arruinó el carácter y estilo vivaracho de Muhammad Ali, que no encontró en este primer cisco fórmula, él y su entrenador Angelo Dundee, para frenar los ímpetus del indomable «Smokin» Joe Frazier, que no respetó los golpes de Ali. Ali, no pudo mantenerse en el centro del ring, la mayoría de las veces estuvo apoyado a las cuerdas. En el octavo asalto estuvo aborde del nocaut, después de recibir lluvia de golpes a las zonas hepáticas y cruces volados de izquierda que fue especialidad de Joe Frazier. En el undécimo capítulo el campeón Joe Frazier lo volvió a lastimar y agravó una vez más su condición con castigo rígido y preocupante. Los efectos de la única combinación de Ali, de dos golpes, que por más extensión de brazos y estatura estrelló en toda la pelea en el rostro de Frazier, que tenía los dos ojos casi cerrados al terminar el duodécimo asalto. Ali estaba con el rostro hinchado como nunca antes en su trayecto profesional. Iniciándose el decimoquinto y último episodio de la pelea, Muhammad Ali, convencido de que estaba perdiendo ampliamente, se entregó un poco más al planteamiento de igual a igual, para recibir el incesante gancho de izquierda de Frazier en plena mandíbula que lo lanzó al tapiz y se incorporó a la cuenta de cinco segundos y estuvo que esperar por reglamentos el conteo de ocho. Al reanudarse el pleito boxístico ambos se golpearon hasta quedarse sin vitalidad, por la tenacidad de Joe «Smokin» Frazier, que ganó la pelea por decisión unánime, propinándole la primera derrota de profesional a Muhammad Ali. Este combate fue narrado por Howard Cosell, hoy fenecido quien fuera coliflor de la cadena de televisión ABC.
En la segunda refriega Muhammad Ali, usó más el cuadrilátero, con más presteza, menos oxidado, y evitó cuanto pudo combatir en las cuerdas contra Joe Frazier, el 28 de enero de 1974, en Nueva York Al concertarse la segunda riña entre Ali y Frazier, ya este último no era el campeón de todos los pesos, lo había perdido por la vía del nocáut en dos capítulo contra George Foreman en Kingston, Jamaica, el 22 de enero de 1973. Frazier venía de imponerse en Londres, Inglaterra, a Joe Bugner, el 2 de julio de 1973 su presentación más reciente, antes de ofrecerle el desquite a Muhammad Ali, quien esta vez exponía el cetro de todos los pesos de Norte América, que ganó el 26 de julio de 1971 noqueando en el undécimo episodio a Jimmy Ellis, en Houston, Texas, cuatro meses después de haber perdido su primer combate profesional contra Joe Frazier. Esta segunda vez, Joe Frazier, subió al entarimado con calzones y botas de color blanco y Muhammad Ali con pantaloncillo blanco con ribetes y franjas negras con botas blancas como usualmente lo hizo. El árbitro puertorriqueño Tony Pérez, fue responsable del orden de la pelea, y una vez más el Madison Square Garden, repleto de fanáticos, ansiosos de ver Ali, vengar una de sus dos derrotas, ya que el 31 de marzo de 1973 había perdido el título de los pesos pesados de Norte América contra Ken Norton en San Diego y lo recuperó de este mismo rival el 10 de septiembre del mismo año en Los Ángeles. Otros, acudieron para apreciar a Joe Frazier superar una vez más al afamado Muhammad Ali y también presenciaba el combate el entonces campeón mundial de todos los pesos George Foreman. Desde el primer campanazo Muhmmad Ali, dio muestra de presentar un combate distinto, mejor preparado, con buen sentido de la distancia que precisó para manatener a Frazier nulo de poder golpear a su antojo las zonas medias, como también el gancho de izquierda volado, que fueron tan efectivos y certeros en su primera pendencia. Igualmente tuvo muy presente el campeón de todos los pesos de Norte América, no refugiarse en las cuerdas ni cantones, que se convirtieron en zonas prohibidas para combatir contra el aguerrido Joe Frazier. Ali, esta vez, fue más atinado y constante con su combinación de dos golpes, retrocediendo y golpeando a Frazier en el rostro. Recordemos que Muhammad Ali, no lanzaba golpes más abajo de la barbilla, nunca trabajó el cuerpo humano, razón por la cual jamás se consideró boxeador completo.
En el segundo capítulo de la pelea pactada a doce asaltos el árbitro Tony Pérez tuvo una grave confusión, al detener las hostilidades de los contendientes, creyendo que el asalto había terminado teniendo Muhammad Ali, a su oponente en momentos precarios, en esos precisos instantes con constantes y sólidas combinaciones, para después al percatarse del error tuvo que informar a los boxeadores y reanudar la pelea, lo que irritó a Muhammad Ali, que amenazó con demanda concluida la refriega. Desde el séptimo episodio, la pelea comenzó a cambiar para Muhammad Ali, ídolo de entonces de los estadounidenses y también mundial. Las energías comenzaron a mermar y razonablemente sus danzas y rapidez desminuyeron, lo que aprovechó Frazier, para desminuir la distancia impuesta por Ali e imponer su estilo de fajador acosando a su oponente a refugiarse en las cuerdas donde lo castigaba con golpes de preocupación. Para el noveno asalto Ali, comenzó a recibir el peligroso volado gancho de izquierda, especialidad de Joe Frazier con el cual lo derribó en su primer combate. Ali, sangraba por la nariz y Frazier con el rostro muy inflamado, ambos sumamente agotados. La verdad es que Joe Frazier en la segunda parte del combate volvió a ser peligroso y disminuyó la ventaja que poseía Ali, en las calificaciones de los jueces. Exhaustos terminaron la pelea con acciones que aplaudía el público con delirio en el majestuoso Madison Square Garden. Los jueces ofrecieron el veredicto unánime para Muhammad Ali, sin embargo, esta segunda batalla, no convenció a los aficionados de la supremacía de uno al otro. El tercer combate de Muhammad Ali, contra Joe Frazier se celebró en Manila, Filipinas, pactado por el promotor Don King y se le nombró: («The Thrilla from Manila»)
Frazier se presentó con calzones azules con ribetes y franjas blancas. Muhammad Ali con pantaloncillo blanco con ribetes y franjas negras. Ambos púgiles subieron sin guantes al cuadrilátero donde se lo calzaron. Don King y su comitiva todos vestían camisas filipinas y el presidente Gerardino Marcos que presenció la pelea otorgó lujoso trofeo para el ganador. Joe Frazier pesó 215 libras y Ali 224 ½ y la responsabilidad de la pelea fue del árbitro filipino Carlos Padilla. Al momento de dar el tercer hombre del ring sus recomendaciones y recordarle los reglamentos de peleas de campeonatos que, ya se le había leído en sus respectivos camerinos, Ali y Frazier se dijeron de todo. El primer llamado para el inicio del combate Muhammad Ali, se inició peleando con la guardia bien alta lo que jamás acostumbró e impuso su ritmo de jabs y sus combinaciones de dos o tres golpes al rostro y desde este primer capítulo la fiesta de los guantes, se planteó técnica de parte de Ali, que bien conocía a su rival y se notaba mucho más aplomado y seguro. Joe Frazier lucía menos enérgico, lo que aprovechó Ali, para darse banquete estrellando golpes en el rostro de su contrario. Los episodios del 2 al 6, fueron de dominio de Muhammad Ali. A su contrario se le dificultaba penetrar debido al trecho que impuso el campeón boxeando sereno y certero al rostro de Joe Frazier, quien se notaba en estos asaltos menos determinado y se pensó que Ali, terminaría cuanto antes la pelea por no poseer Frazier estrategia de combate, su estilo es único y como comienza termina. Fogoso buscando a sus rivales, golpeando a las zonas medias y lanzando sin cesar su golpe favorito el gancho volado de izquierda que tantos nocaut sumó a su palmarés y con el cual una vez lanzó a Muhammad Ali al tapiz y lo lastimó en varias ocasiones durante sus tres confrontaciones. De los capítulos de la pelea del sexto al diez, Joe Frazier mejoró su ofensiva y aprovechó cansancio que no dejaba que Ali danzara y ejecutará sus combinaciones presuroso, obligándolo a refugiarse en las cuerdas y las esquinas, donde lo castigó durísimo a las zonas hepáticas y con su famoso gancho al rostro. Frazier encontró ritmo, para emparejar el combate dominando los asaltos seis, ocho, nueve y 10. No fue hasta al undécimo episodio cuando Muhammad Ali, reaccionó una vez más y volvió efectivo al recio combate, con combinaciones durísima al rostro de su oponente, aplicando nuevamente velocidad, logró casi cerrar completamente los dos ojos de Joe Frazier que sangraba por la boca y fosas nasales y el rostro irreconocible. En el decimotercero y el decimocuarto capítulo, la lluvia de combinaciones de dos o tres golpes no cesaron del rostro del ex campeón de todos los pesos, a quien el doctor de la Comisión de Boxeo de Filipina, le prohibió salir a combatir en el último asalto por la bárbara punición que lo embargaba. Muhammad Ali, fue declarado ganador por la vía del nocaut técnico y esta vez probó ligera superioridad sobre Joe Frazier, que se tuvo que determinar en ciclo de tres peleas, por la paridad de dominio. Ali más técnico, pero, Frazier lució boxeador más completo. Muhammad Ali, sólo lanzaba golpes al rostro y jamás estrelló golpe más abajo de la mandíbula. Joe Frazier calificado de fajador era activo y certero en el combate cuerpo a cuerpo y también a distancia aún siendo de estatura baja para la categoría de los pesos pesados. Ali, celebró la victoria con su grupo y sobre todo quedó claro, que el altercado de su entonces esposa Belinda y su novia Verónica Porsche en Filipinas, no lo distrajo en su preparación como se rumoró internacionalmente, que pudo afectar su enfrentamiento con el siempre respetado y peligroso contendiente Joe «Smokin» Frazier. …¡Incorporemos al Boxeo |