LA BATALLA DEL LIBRA POR LIBRA: DECIMO ANIVERSARIO!
Por www.boxeopro.com
Aunque no lo parezca, diez años son los que ya han pasado del enfrentamiento entre Pernell Whitaker y Óscar De La Hoya, celebrado el 12 de Abril de 1997 en el Thomas & Mack Center de Las Vegas (Nevada, EE.UU), en juego, el campeonato del Mundo del peso Welter, que estaba en manos del virginiano.
El combate tenía que dirimir quien era el mejor boxeador Libra por Libra del momento.
Por un lado, Pernell Whitaker, el campeón, llevaba casi diez años sin conocer la derrota, y había reinado en las categorías del peso Ligero, Súper Ligero, Welter y Súper Welter.
"Sweetpea", con posiblemente la mejor defensa de la historia, había conseguido domar a los mejores boxeadores de su época, como por ejemplo Julio César Chávez, Julio César Vasquez, James McGirt, Jorge Paez o Azumah Nelson. Su siguiente reto era cortar la trayectoria imparable del nuevo ídolo americano: Óscar De La Hoya.
Por su parte, Oscar De La Hoya era la sensación del momento. En tan solo 4 años como profesional había sido capaz de reinar en tres pesos (Súper Pluma, Ligero y Súper Ligero), venciendo a su ídolo, Julio César Chávez, o a gente como Jorge Paez, Rafael Ruelas, John John Molina, Miguel Ángel González, Genaro Hernández o Jesse James Leija. Ante Whitaker, buscaba el más difícil todavía: conquistar su cuarta corona y consolidarse como el mejor boxeador libra por libra del momento.

LA PELEA
Pernell Whitaker
Nombre
Oscar De La Hoya
33
Edad
23 años
168 cm
Altura
179 cm
42
Combates
23
40
Victorias
23
1
Derrotas
0
1
Nulos
0
17
KO's
20
21
Combates Titulares
11
19
Victorias
11
1
Derrotas
0
1
Nulos
0
4
KO's
9
IBF Ligero (1989)
Titulos
WBO S. Pluma (1994)
WBC Ligero (1989)
WBO Ligero (1994)
WBA Ligero (1990)
IBF Ligero (1995)
IBF S.Ligero (1992)
WBC S. Ligero (1996)
WBC Welter (1993)
WBA S.Welter (1995)
W12 Jose L. Ramirez (1989)
Peleas Decisivas
W12 John J. Molina (1995)
W 12 "Buddy" McGirt (1993)
TKO 2 Rafael Ruelas (1995)
D 12 Julio C. Chavez (1993)
TKO 4 Julio C. Chavez (1996)
Lou Duva
Entrenador
Roberto Alcazar

Conociendo a ambos boxeadores, se podía vaticinar un combate muy táctico, un auténtico duelo de inteligencias.

El combate se desarrollo por el camino previsible; asaltos muy nivelados, escasez de golpes claros y ambos boxeadores estudiándose para aprovechar el fallo y poder colocar su mano y convencer a los jueces de su superioridad.
Incluso al final de cada asalto, ambos boxeadores, levantando los brazos o haciendo gestos de superioridad intentaban que los jueces puntuaran el asalto favorable a ellos.
De La Hoya, desde el primer momento cogió el papel de cazador, cogiendo la iniciativa y buscando colocar las mejores manos, aprovechando su mayor envergadura y su temida pegada. Por su parte, Whitaker hizo de Whitaker, boxeando a la contra, con constantes desplantes, intentando desconcentrar a De La Hoya y colocando manos a la contra que nadie, excepto él, sería capaz de colocar.
Al final de los 12 asaltos, los jueces dieron la victoria al niño de oro del boxeo estadounidense, Óscar De La Hoya, según puntuaciones de 115-111, 116-110 y 116-110.

Resultado Justo? Resultado Injusto? Lo cierto es que el combate fue muy apretado y cualquier resultado es aceptable; pero lo que está clarísimo es que la diferencia que vieron los jueces, en ningún momento se vio encima del ring.

 
 
 
 

¿QUIEN GANO?

PERNELL WHITAKER
Por Mario Abad

OSCAR DE LA HOYA
Por Javibox
En las ruedas de prensa anteriores al enfrentamiento ambos boxeadores habían tenido la oportunidad de expresar sus sentires sobre el posible combate que se daría y su situación dentro del boxeo mundial. Ambos estuvieron muy acertados. De la Hoya decía que él era un boxeador muy atractivo para la televisión y que al Consejo Mundial de Boxeo le interesaba que fuera campeón. Por su lado, Whitaker aseguraba que tendría que salir a noquear, porque a los puntos creía complicado que le dieran la victoria.  

No seré yo él que diga que hubo una conspiración hacia Pernell. Considero que fue un pleito muy cerrado, con asaltos igualadísimos. Una pelea de intangibles, de apreciación más que de papel y bolígrafo. Ahí, en ese campo, Whitaker le dio un baño a De la Hoya. Desde que pisó por primera vez la lona del Thomas and Mack Center se apoderó de todos los milímetros cuadrados por donde pisaba. Solo se peleó cuando él quiso, siempre en la límite del reglamento, le conectó el jab de testa, habló con la grada, discutió con sus segundos. Mientras tanto, Óscar solo sabía levantar los brazos al final de cada asalto. 

Pero reconozco que esos intangibles no te hacen ganar siempre los rounds, ni que decir cuando el público está en tu contra y estás peleando ante el chico guapo de América. Así que ese baño en los intangibles carece de valor, o es muy subjetivo la importancia que cada uno le quiera dar. Otro aspecto que quizás tenga más importancia es la táctica o el plan de pelea que cada uno expone. Y también ahí el virginiano fue superior. Por aquella época el gancho de izquierda del Golden Boy era temible, su mejor arma. Esta pelea era una gran oportunidad para que lo utilizara. Era de esperar que Whitaker le saliera en la mayoría de ocasiones por su lado derecho, evitando precisamente su mano atrasada, la que mejor le entra a los zurdos. Así que Óscar le quiso cerrar con su pie adelantado, colocárselo por fuera del pie derecho de Pernell, para que así no pudiera salir con rapidez y evitar ese crochet de izquierda atómico. Pues bien, me atrevería a asegurar que en ningún momento le pudo conectar nítida esa mano. Cuando ambos se aproximaban se veía como De la Hoya tenía posicionado el pie donde precisamente quería. Pero un segundo después Whitaker desaparecería, le conectaba un jab y volvía a aparecer, pero esta vez a su lado. Misión imposible para el angelino.  

Otro campo donde De la Hoya se vio superado fue en el reparto de papeles. Enseguida quiso aceptar el de agresor. Whitaker se sintió desde un primer momento como pez en el agua, boxeando como casi siempre lo había hecho.  

Todo lo expuesto anteriormente son subjetividades, visiones personales de la pelea. Vamos con los datos puramente objetivos. Whitaker conectó 232 golpes de 582 lanzados. De la Hoya se quedó en 191 conectados por 557 lanzados. En jabs la diferencia fue simplemente abrumadora. 160 para Whitaker, 45 para De la Hoya. Poco bagaje para arrebatarle el título del mundo al mejor boxeador libra por libra de aquel entonces. Óscar estuvo explosivo, engañó de lujo a los jueces al final de cada asalto, pero fuera de esto y de las ventajas físicas con las que contaba, no consiguió en ningún momento imponerse. 

Si las declaraciones pre-fight habían sido muy acertadas, las que siguieron a la reyerta no tuvieron desperdicio. De la Hoya, exultante por su victoria, aseveró que daría al hasta entonces campeón una revancha cuando y donde quisiera. No cumplió su palabra. 
He visto el combate entre Óscar De La Hoya y Pernell Whitaker en infinidad de ocasiones, y siempre llego a la misma conclusión: Whitaker es el tipo más complicado que Óscar De La Hoya ha tenido y tendrá enfrente encima de un ring.

Whitaker es un boxeador imprevisible, con una defensa impenetrable, un sentido de la distancia medido al milímetro y encima, tiene el don de sacarte de quicio, ponerte nervioso y hacerte entrar en su juego.

Como dice Mario, el De La Hoya vs Whitaker fue un combate de intangibles, y en ese combate solo hubo un color (el de Whitaker).

Ojo! No vaya a creerse nadie que digo que Whitaker mereció la victoria, porque no lo creo.

Whitaker hizo su combate, imponiendo su ritmo, sus marrullerías y sus burlas; pero creo que un combate de boxeo profesional, y más a esos niveles, no se gana de esa manera. Si Whitaker fue el que metió el combate en su distancia, De La Hoya fue el que desde el primer momento buscó a Whitaker, hizo de cazador, cogiendo la iniciativa, llegó con menos manos que Whitaker, cierto, pero en cambio llegó con las manos más claras.

No se vosotros, pero yo, en un combate valoro mucho la iniciativa y la actitud de un boxeador, y en este enfrentamiento todo eso estuvo de parte del angelino.

Hay que darle mucho mérito a Whitaker que supo meter a De La Hoya en el punto donde él queria; pero creo que una vez metido, no supo impacar con las manos necesarias como para convencer a los jueces de su superioridad.

Las cartulinas me parecieron exageradas, ya que si analizamos asalto a asalto el combate, vemos una igualdad increíble y asaltos muy cerrados, difíciles de puntuar y difíciles de asignar a un boxeador o a otro; pero para mi, ante la duda, el asalto es para el que quiere el combate, el que busca llegar con manos claras, y ese señores, no fue otro que Óscar De La Hoya!


 

 




 

 


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