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CRÓNICA DE LA VICTORIA DE JUAN DEL VALLE Por Óscar Z.G
Con una organización modesta en medios, pero rica en ideas e ilusión, una vez más, el Club Deportivo Gijón realizó una gala de los más entretenida, cercana a las tres horas de puro boxeo, y con un presupuesto menor a muchas otras que se realizan a lo largo y ancho de este país y que son bastante mas desastrosas. Si hay algún pero que poner al evento, es quizá, el que comenzase con más de media hora de retraso, una costumbre “ tipical spanish ”, y que como ya he dicho en otras ocasiones, jamás entenderé. COMBATES AMATEUR: Peso Superligero: Peso Semipesado: Peso Welter: Los combates amateur resultaron de lo más entretenidos, y gozaron de una gran calidad e igualdad. Incluso el enfrentamiento entre Izaguirre y el rumano afincado en Oviedo, Claudio Betelechou, aún sin llegar al límite, fue emocionante y parejo. Lo dicho, un buen nivel, algo que por desgracia suele ser bastante extraño de ver en peleas aficionadas. De seguir así, parece que el boxeo asturiano podrá volver a tener un alto número de boxeadores profesionales siguiendo la estela tanto de Del Valle como de Alfonso Sánchez. COMBATES NEOPROFESIONALES: Peso Superligero: Al igual que en los enfrentamientos entre púgiles aficionados, los combates de neoprofesionales fueron muy entretenidos. El boxeador local, Santiago Félix, supo remontar un primer asalto, adverso bajo mi entender, para acabar venciendo a los puntos al luso Manuel Lemos, un boxeador no muy talentoso, pero que si pareció tener cierta habilidad, y complico por momentos la pelea al boxeador de casa. COMBATE PROFESIONAL: El único enfrentamiento dentro del terreno de pago, se llevó a cabo entre el asturiano Juan Del Valle, uno de los boxeadores de moda, y el portugués Nelson Laufu. Si bien es cierto que Del Valle venció de principio a fin y de cabo a rabo, el púgil luso demostró un coraje que le hace merecedor de volver a nuestro país siempre que lo deseé. Cuando en el segundo asalto, Laufu besó la lona, pocos podían esperar que este llegase al final de la ruta (cosa que ya hiciese con Iván Pozo, tiempo atrás). Y es que el contendiente venido del país vecino se portó como un autentico boxeador, aun sin tener que dar cuentas a nadie, aun sin televisión, aguanto todo el castigo recibido como un autentico jabato. Quizás muchos piensen que me excedo en halagos para el púgil foráneo teniendo en cuenta que el vencedor claro fue Juan Del Valle, pero, ¿que voy a decir de Juan?. Juan lució un estado de forma física envidiable, una técnica exquisita, y un acierto que merece apartado aparte. Si la gente de Compubox hubiese estado esa noche en Gijón, podrían haberse ido a tomar sidra a cualquiera de las sidrerías de los alrededores. De cada diez golpes lanzados, ocho o nueve impactaban claramente el cuerpo del rival. Especialmente incisivo fue el castigo que el púgil asturiano propino al hígado de su oponente. Las combinaciones cortas, de tres y cuatro golpes, fueron minando la fortaleza del portugués, al que la campana salvó en el segundo round, después de haber recibido una potente derecha que le hizo visitar la lona por primera y única vez. Los asaltos posteriores llevaron un camino similar a los dos primeros. Con un Juan Del Valle muy calculador y, a ratos, incluso hasta demasiado frío, y un Nelson Laufu capeando el temporal como buenamente podía. Al final del sexto asalto apunto estuvo de volver a besar la lona, pero de nuevo la campana salvadora evito otra victoria antes de limite para el asturiano, que deja su record en ocho victorias y tres derrotas. CONCLUSIONES: |