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¡LA ESTAFA MÁS NOTABLE DEL BOXEO, SE DIO EN MÉXICO¡
LA ESTAFA MÁS RECORDADA DEL PUGILISMO LA SUFRIÓ ARMANDO MUÑIZ, CONTRA JOSÉ «MANTEQUILLA» NÁPOLES, DISPUTANDO EL CETRO WÉLTER DEL MUNDO VERSIÓN CMB, EN SU PAÍS NATAL MÉXICO
Por Chon Romero
El árbitro de la pelea Ramón Berumen, fue parcial a favor del campeón hasta donde duró el combate y tuvo toda la autoridad del pleito, que hasta anunció el veredicto y antes se lo facilitó a la radio y televisión…!Qué bellaco¡
José Ángel «Mantequilla» Nápoles, nació el 13 de abril de 1940 en Santiago de Cuba, Oriente, Cuba. De aficionado nada se sabe como la gran mayoría de los pugilis tas latinoamericanos. Invadió el boxeo profesional el 2 de agosto de 1958 contra Julio Rojas, en la Habana Cuba, para despacharlo en el primer asalto.
Concursó en Cuba cuatro años en el boxeo profesional, y perdió dos combates, contra Hilton Smith el 22 de agosto de 1959 y Diwaldo Ventosa el 20 de febrero de 1960. Su último combate en su país, se realizó el 29 de marzo de 1961 contra Enrique Carabeo, a quien eliminó en el noveno capítulo por la vía más convincente en el pugilismo. Este mismo año surgió el triunfo de la Revolución en Cuba, comandado por Fidel Castro y con el masivo éxodo de profesionales, «Mantequilla» Nápoles, se refugió en México, país que abrazó como segunda patria.
Su primera presentación en México fue contra Enrique Camarena a quien eliminó en 2 capítulos, el 21 de julio de 1962 celebrada en Ciudad México. Después de combatir dos años en México sin perder, en 1963 sufrió dos derrotas contra Tony Pérez, en Hermosillo, México el 5 de enero y Alfredo Urbina el 27 de abril, en Ciudad México. El 22 de agosto de 1966 perdió por nocáut contra Langston C. Morgan, en Reynosa, México en cuatro asaltos, después de hilvanar 18 triunfos en cadena y 17 de estos por la vía del nocáut.
Posteriormente obtuvo catorce triunfos en línea, doce de estos por la vía rápida, para ganarse el primer peldaño en las clasificaciones mundiales del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y ganarse la oportunidad campeonil contra Curtis Cokes.
José «Mantequilla» Nápoles, noqueó en trece tórridos episodios, al campeón wélter del mundo versión CMB, Curtis Cokes, el 18 de abril de 1969 en Los Ángeles, California, para apoderarse del monarcado de las 147 libras.
En su cuarta defensa del cetro, lo perdió por la vía del nocáut, contra Billy Backus, en Syracuse, Nueva York, el 3 de diciembre de 1970. Después de combate de preparación contra Manuel González a quien eliminó en seis episodios el 27 de marzo de 1971 en México, surgió la oportunidad del desquite contra el campeón Billy Backus, para eliminarlo de combate en cuatro capítulos en los Ángeles, California el 4 de junio de 1971 y recuperar la corona mundial de los pesos wélter.
De esta segunda coronación hizo once exposiciones de la corona de los pesos wélter, con una pausa después de la séptima exposición, para discutir el cetro de los pesos medianos contra Carlos Monzón, con quien perdió por la vía del nocáut el 9 de febrero de 1974. Al reiniciar la defensa de su monarcado, lo disputó contra Hedgemon Lewis, Horacio Saldaño y después se iniciaron las negociaciones para exponer el cetro contra Armando Muñiz.

Lo impactante del trayecto profesional de Armando «Mando» Muñiz
Armando Muñiz, llegó a este mundo el 3 de mayo de 1947 en Chihuahua, México. De su trayecto aficionado, sólo se sabe que ganó el título de peso wélter de Estados Unidos en 1969 y 1970. Debutó de profesional el 16 de julio de 1970 en Los Ángeles, California, contra Joey Adams, a quien eliminó en 3 asaltos. Su primera derrota profesional, se la propinó Emile Griffith, el 21 de enero de 1972 en Anahein, California.
El segundo revés, lo obtuvo discutiendo contra Raúl Soriano y el 15 de noviembre volvió a perder contra José Martín Flores. El 2 de diciembre de 1972 noqueó a Adolfo Pruitt en 8 asaltos, para ganar la corona de los pesos wélter de Estados Unidos, y perderlo el 31 de enero de 1973 contra Eddie Perkins, en Denver, Cororado. En 1974 perdió contra Marco Geraldo y también contra Ángel Espada, pero obtuvo el triunfo que le aseguró combate campeonil contra José Nápoles, venciendo a Hedgeman Lewis, por decisión en diez capítulos el 3 de diciembre de 1974 quien fue recio retador de José Nápoles por la corona wélter del mundo en 1971 y 1974. Fue entonces cuando obtuvo Armando Muñiz, la oportunidad para disputar la corona wélter del CMB.

El combate campeonil de los pesos wélter, se celebró en el Centro de Convenciones de Acapulco, México, el 29 de marzo de 1975
El retador de los pesos wélter del mundo, poco significaba para el campeón, los fanáticos y los apostadores los despreciaron 10 a1. Muñiz llega a la puerta del cetro mundial de los pesos de las 147 libras, con 27 años de edad y registro de 36 triunfos y 8 derrotas. Nadie le extendía rivalidad más allá de cinco capítulos. Subió al entarimado de cuerdas con pantaloncillo de color vino de gamuza, con botas negras. El campeón del mundo José Ángel «Mantequilla» Nápoles, se presentó con calzón blanco con franjas y ribetes negro y botas de color negro con 34 años de edad y expediente de 74 triunfos, 6 derrotas con 54 por la vía rápida.
Después de que el anunciador oficial del combate los presentó al público con sus respectivos palmarés, el árbitro de la pelea Ramón Berumen, les hizo posar por varios ángulos del cuadrilátero, para permitirle a los fotógrafos, retratar la escena antes de la confrontación. Seguidamente el tercer hombre del tinglado Ramón Berumen, los reunió en el centro del cuadrilátero, para recordarles los principales reglamentos de peleas de campeonato, que ya se los había leído y discutido en sus respetivos aposentos de espera. Ambos se dirigieron a sus cantones y claro el campanazo llegó acompañado del pedido general de los aficionados, que de pie aprobaron el arranque de la pelea.
El llamado del primer asalto, fue Muñiz el agresor, que le dio la bienvenida al campeón con izquierdazo largo que falló a las zonas medias. La pelea se desarrollaba en todo el centro del cuadrilátero, ambos estudiando la mejor fórmula de burlar la defensiva del otro. Muñiz que nunca había visitado la lona, hasta ese entonces, conectó el mejor golpe del capítulo estrellando de lleno su golpe de derecha al mentón del campeón mundial «Mantequilla» Nápoles, para terminar el episodio muy efectivo con sus golpes de izquierda. Episodio que califiqué para Armando Muñiz.
Para cumplir con el segundo acto del combate pactado a quince asaltos, José Ángel Nápoles, conectó larga izquierda haciendo uso de su más extensión y estatura. Muñiz aplicó el jab, para buscar blanco para su mano derecha, y recibir impactante gancho de izquierda del campeón, que parece despertó el instinto de pugilista de Armando Muñiz, que salía y entraba con presteza a la guardia de «Mantequilla», con combinaciones nítidas y clavar sólido porrazo de derecha, que contestó el campeón abanicando la mayoría, para sorprenderlo la campana. Otro capítulo de Armando Muñiz.
En rincón de Nápoles, su manager Carlos «Cuco» Conde y entrenador «Kid Rapidez», lo refrescaron con agua y le advirtieron:«Este hombre vino a pelear, acóplate a su ritmo, medita lo que haces y aplica la experiencia».
El tercer episodio lo inició Armando Muñiz, relajado y estacionó al campeón en esquina neutral, donde sacó provecho estrellando rudas combinaciones, donde salió Nápoles con el ojo bastante inflamado, para recibir repetición del golpe en el mismo ojo, que abrió la herida en la ceja izquierda de profundidad y tamaño preocupante, que invitó al retador Armando Muñiz, a lanzarse más determinado sobre el campeón mundial de los pesos wélter, que comenzaba a sentir la amenaza del joven retador 7 años menor con estilo impetuoso que obligaba a la meditación. Episodio a favor del retador Muñiz.
En el cuarto asalto, Nápoles tratando de mantener a distancia a su más pequeño rival, inició lanzando jab, pero Armando Muñiz, belicoso cruzó la frontera impuesta por José «Mantequilla» Nápoles, y estrelló potente recto de derecha golpe que conectaba con facilidad al rostro del campeón desde el primer asalto. Nápoles respondía pero abanicaba los golpes de tal forma que lo deslucía. Muñiz, se le fue encima para no dejar desarrollar a Nápoles su típica pelea y en entradas y salidas hubo cabezazo mutuo, pero el árbitro Ramón Berumen, le llamó la atención al retador Muñiz. Al reiniciarse el combate a media distancia el retador continuaba dominando las acciones clavando nítidas combinaciones que iniciaban la transformación del rostro del campeón wélter del mundo. Otro capítulo de dominio de Armando Muñiz.
En el cantón del campeón Nápoles su entrenador «Kid Rapidez», se dedicó a curar la herida que no dejaba de sangrar y pocas indicaciones técnicas le daba a su protegido que era el más experimentado de los dos protagonistas.
El reclamo de acciones de la campana para el quinto acto del combate pactado a quince, ambos se percutieron rápidamente y Muñiz sacó a relucir su efectivo recto de derecha, que contestó el campeón con su acostumbrado gancho de izquierda y el retador volvió a establecer a José Nápoles en las cuerdas para minarle las zonas medias y donde el cubano-mexicano aprovechó para estrellar ganchos con ambas manos logrando abrir una pequeña herida en la ceja izquierda de Muñiz. Asalto que califiqué de empate.
El sexto episodio, lo inició lento José Nápoles, que siempre impuso excelente juego de extremidades en sus combates. A estas altura de la pelea campeonil, los dos se mostraban agresivos, Nápoles muy certero con sus famosos ganchos y Muñiz con sólido recto de derecha, para volver a estacionar al campeón en la esquina, y dibujarlo con distintas combinaciones de lluvia de trompadas. En la postrimerías del asalto Muñiz lucía ser el más fuerte y volvió a lastimar a Nápoles con estremecedor cruce de derecha. El árbitro Berumen, amonestaba sin razón constantemente al retador Armando Muñiz, que en ocasiones le contestaba indignado, para terminar el capítulo con vibrante porrazo del campeón Nápoles. Episodio a favor de Muñiz
La esquina del retador como la del campeón muy profesionales, nada de escándalo y desesperación, le permitieron a sus protegidos pensar y discurrir durante el minuto de descanso y las indicaciones técnicas, impartidas con mucha psicología. Modismo de trabajar las esquinas en México.
El llamado para el séptimo episodio, el acosamiento del retador prosiguió y «Mantequilla», continuó empapándolo de la mejor del mercado con sus ganchos, percutir predilecto de su repertorio boxístico, consciente de que la pelea se le complicaba. Berumen, no dejaba de llamarle la atención al retador Muñiz, parcializado abiertamente con el campeón José «Mantequilla» Nápoles. Al reiniciarse el combate en furioso contragolpe, salió cortado de la ceja derecha Nápoles, para complicarse más su condición en el combate campeonil. Capítulo de Nápoles.
El público asistente, la gran mayoría estaba respaldando al campeón José «Mantequilla» Nápoles, en el Centro de Convenciones de Acapulco, coincidían de que no era noche para el campeón Nápoles.
El campanazo del octavo asalto, ambos lo obedecieron, estrellándose largos latigazos de jab, para colarse el recto pesado de derecha de Muñiz, contestado por elegante cruce de derecha de Nápoles, que después queriendo establecer el jab y mantener al retador a distancia lució errático. El rostro de «Mantequilla» lucía derretido, la sangre le corría sin cesar con cortes en ambas cejas, más debilitado porque tuvo problemas de peso con 3 libras arriba de las 147 libras, antes de dar el peso reglamentario. Parece que la visión ya no lo acompañaba a totalidad y Muñiz aprovechó para darle riendas suelta a su instinto ofensivo, y terminar el asalto percutiendo la humanidad del monarca de las 147 libras. Otro episodio a favor de Muñiz.
Al salir de sus respectivas esquinas para el inicio del noveno acto, el calzón blanco de «Mantequilla», estaba teñido de rojo, de la sangre emanada por las dos heridas. Muñiz presionó el pleito, con arrojo y el campeón contestó con buenos jab, para sembrar certera combinación el retador, que fue a su vez sorprendido por reluciente lance de derecha de José Nápoles, que prosiguió con seguidillas de golpes a las zona medias, donde conectó claro golpe bajo del cual acusó recibo Armando Muñiz, decretando el tercer hombre del ring de que fue legal y que prosiguiera la pelea, que aprovechó el campeón para imponer castigos en la misma parte del cuerpo. Capítulo a favor de Nápoles.
El décimo asalto lo obedeció Nápoles, mostrando estado precario y espantoso, el rostro lo hacía irreconocible y Armando Muñiz con intención de definición, se entregó a esa tarea, sin dejar desarrollar pelea a su oponente. Nápoles por más extensión le ganaba en ocasiones la efectividad del jab a su bravo oponente, que midiendo las consecuencias volvió a acomodarse a media distancia para estrellar descomunal golpe de izquierda y dejar bailando el borrachito al campeón, que buscó apoyo en las cuerdas, donde recibió temporal de trompadas por el impetuoso Armando Muñiz.
Nápoles salió de la zona de castigo lanzando salvajes volados de desesperación que se perdieron en el vacío y la distancia se hizo más cerca entre los dos, para enfrascarse a quemarropa, estrellando Muñiz relampagueante derechazo que electrizó a «Mantequilla», que trastabillando volvió a encontrar apoyo en las cuerdas, donde fue sometido a otro exigente castigo que el árbitro sin discreción sostenía las cuerdas para que Nápoles no cayera. Asalto dominante para Muñiz.
En el minuto de descanso el doctor Alejandro Soto, de la Comisión de Boxeo de Acapulco, subió a examinar las heridas del campeón José «Mantequilla» Nápoles y con toda y lo grave, determinó la continuación del combate.
El llamado para el undécimo asalto, el aspirante a la corona mundial wélter, saludó a su oponente con recio recto de derecha y el árbitro Ramón Berumen, llamó la atención por choque de cabeza entre ambos. José Nápoles vulnerable y entregado a la voluntad del retador casi sin poder ver, aplicó ofensiva ilegal, con constantes golpes prohibidos, en la cara del árbitro sin reprenderlo, terminando de empequeñecer su sólida figura de campeón a la vista de miles de fanáticos que admirados y extrañados observaban el fin del supremo campeón de los pesos wélter del boxeo moderno que terminó este asalto bajo lamentable castigo, cerrando el capítulo Armando Muñiz, con certero golpe de derecha al mentón del campeón que estremeció a su natal y querida Cuba.
En el minuto de descanso hubo larga reunión entre Carlos Puello presidente de la Comisión de Boxeo de Acapulco, el doctor Alejandro Soto, el árbitro Ramón Berumen y José Sulaimán, presidente de la entidad pugilística, Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que avalaba el cetro de Nápoles.
Después de larga espera los dos púgiles de pie por más de cinco minutos, se determinó que la pelea no continuaba, decisión que anunció el árbitro Ramón Berumen, diciendo que se había determinado decisión técnica a favor del campeón José Ángel «Mantequilla» Nápoles, sin ofrecer el resultado de las tarjetas de los jueces, fue fallo terminante. Ha sido el atraco pugilístico más deshonesto que he presenciado en mi extenso recorrido pugilístico y se dio en México, en contra de legítimo mexicano que ganó la pelea por nocáut técnico, por decisión técnica o como usted quiera nombrarla, prefiriendo otorgársela al cubano-mexicano, que perdió el título inexorablemente sin aceptarse discusión y lo retuvo con apoyo de los jerarcas del boxeo en México de aquellos años.

Nota- En entrevista con el escritor de boxeo Dan Hanley, Armando Muñiz declaró: «José Sulaimán, después de dos años de haberse realizado el vergonzoso combate contra Nápoles, me fue a ver en el camerino cuando realicé la primera pelea contra Carlos Palomino y se excusó. Y le respondí ahora estamos usted y yo, no fue por cabezazo, yo gané ampliamente la pelea y fue cuando extrañamente me contestó, Nápoles es mi amigo y tenía que ayudarlo, lo mismo haría por ti. En ese momento no dije nada- aseguró Armando- pero pensé que me robó el mejor sentimiento del mundo, la oportunidad de haber conquistado el cetro mundial de los pesos wélter».

 

…Incorporemos al boxeo¡….