WILFREDO
GÓMEZ, CON SUS SENTIDOS EN EL COMBATE Y DEBIDA CONDENSACIÓN,
PUDO SER MEJOR RIVAL PARA EL INOLVIDABLE SALVADOR SÁNCHEZ
Las
distracciones y las exageradas emociones para supercombate atribularon
la mente del puertorriqueño que, hasta trombón tocó
al interpretarse en el centro del cuadrilátero ritmo de salsa que
lleva su nombre: Llegó Wilfredo
Por Chon Romero
Wilfredo Gómez,
un rudo castigador de brillantes boxeadores mexicanos, exaltó los
ánimos en México al conocerse la noticia del acuerdo que
se llegó con la empresa promotora Don King Productions, Inc., para
realizar el pleito boxístico por la corona de los pesos pluma.
El campeón Salvador Sánchez, versión Consejo Mundial
de Boxeo (CMB), contra Wilfredo «Bazooka» Gómez, campeón
supergallo de la misma entidad pugilística en trifulca que se convino,
para el 21 de agosto de 1981 en Las Vegas, Nevada.
El
temible puertorriqueño, hacía una pausa en la categoría
de los supergallos después de exponer con éxito en 13 oportunidades
su reinado mundial, todas por la vía del nocáut, para disputar
la corona de las 126 libras del Consejo Mundial de Boxeo, mismo organismo
pugilístico que reconocía al puertorriqueño de monarca
supergallo.
Reitero, que los reglamentos del boxeo, son flexibles en la decisión
de los campeones tratar de establecerse en una división superior
o inferior sin arriesgar su diadema siempre que su homólogo pertenezca
al mismo organismo pugilístico. Fue la razón de que Sánchez
y Gómez, combatieron siendo campeones del mundo de diferentes categorías.
INTRODUCCIÓN
DEL RETADOR WILFREDO GÓMEZ
Wilfredo
«Bazooka» Gómez, abrió los ojos por vez primera
el 29 de octubre de 1957, en Las Monjas, Puerto Rico. De aficionado
ganó 58 combates, perdió 1, y empató 2. Medallista
de plata de las Olimpíadas, celebradas en Munich en 1972 en la
categoría de los pesos mosca. En 1974 fue campeón gallo
aficionado, en la Habana, Cuba, noqueando a los cuatro oponentes, de
Perú, Polonia, Francia y Cuba.
Se
hizo profesional el 16 de noviembre de 1974, en Ciudad Panamá,
empatando con Jacinto Fuentes en seis asaltos. El 19 de julio de 1976,
noqueó en 6 capítulos a Alberto Dávila, para ganar
el título de los pesos gallo de Estados Unidos.
El
21 de mayo de 1977 noqueó en doce asaltos a Dong-Kyum Yum, para
ganar el monarcado de los pesos supergallo del mundo versión
CMB. Había celebrado13 defensas de la corona todas por la vía
del nocáut, cuando aspiró a disputar el cetro de los pesos
pluma que estaba en poder del mexicano Salvador Sánchez.
Wilfredo
Gómez, tenía palmarés de 33 contiendas de las cuales
ganó 32 por nocaut y 1 empate que fue su pelea de estreno profesional.
DATOS
NOTABLES DEL CAMPEÓN SALVADOR SÁNCHEZ
Salvador
Sánchez llegó a este mundo el 3 de febrero de 1958, en
Santiago Tianquistenco, México. De su trayecto aficionado nada
se sabe al igual que la gran mayoría de los boxeadores latinoamericanos.
Debutó de profesional el 4 de mayo de 1975, en Vera Cruz con
retador de nombre Al Gardeño a quien eliminó por la vía
del nocáut en 3 episodios.
En
su tercer año de profesional sufrió su primer revés
contra Antonio Becerra, el 9 de septiembre de 1977 disputándose
el título pluma de México. El único empate de su
calificación deportiva lo obtuvo contra Juan Escobar el 15 de
abril de 1978, en Los Ángeles, California.
No
fue hasta el 2 de febrero de 1980, que logra la oportunidad para disputar
la corona de los pesos pluma contra el campeón Danny López
que en esos tiempos sembraba el terror en las 126 libras, después
de adueñarse del cinturón emblemático de la categoría
de los pesos pluma, derrotando en 15 asaltos al ghanés David
Kotey, el 6 de noviembre de 1976.
Danny
López había expuesto su cetro mundial en 8 oportunidades
y en esos días, uno de los campeones más firme en su monarcado.
Sánchez en una exhibición suprema de fino boxeo, capeó
el temporal de trompadas del nombrado «Coloradito» López,
para noquearlo técnicamente en 13 episodios, y comandar la corona
de los pesos pluma versión del Consejo Mundial de Boxeo.
Salvador
Sánchez ya con historial en su monarcado de 5 defensas exitosas,
aceptó el reto del campeón supergallo Wilfredo Gómez,
de la misma entidad pugilística para el 21 de agosto de 1981
en Las Vegas, capital mundial del pugilismo.
El
campeón Salvador Sánchez, con registro de profesional
de 41 combates de los ganó 39 y de estos 28 por nocaut, perdió
1 y empató 1.
Llegó
el día del combate en un ambiente de fiesta mexicano-puertorriqueño,
donde cada fanático ponía de manifiesto lo mejor del repertorio
de su favorito, en constantes altercados en la capital del pugilismo Las
Vegas.
A
Wilfredo Gómez, le sucedió idéntico a su compatricio
y homólogo fenecido Edwin «El Chapo» Rosario cuando
se enfrentó a Julio César Chávez. Participó
tanto en las trifulcas orales que sostuvieron el contingente que llegó
de Puerto Rico, con la colonia de mexicanos residentes en Las Vegas, como
también los que llegaron de México y descuidó el
sentido de la concentración.
Éstos
casos, suelen suceder a muchos boxeadores que lo sorprende promoción
inusual de alto perfil pugilístico. Lo que tampoco es pretexto
de su derrota ya que Salvador Sánchez comprobó, estar
más equipado para vencerlo por segunda vez, especialmente
en técnica defensiva que le ayudó a eliminar el veneno
de los temibles impactos del puertorriqueño.
Al momento de los acordes de los ritmos nacionalistas mariachis
y plenas como parte de las festividades de la pelea, Wilfredo Gómez,
quiso acallar la gran multitud de mexicanos que vitoreaban a su
favorito y no se conformó con escuchar la salsa intitulada:
Llegó Wilfredo que, interpretaba una orquestra que llegó
a Las Vegas, expresa de la Isla del Encanto. Le quitó el
trombón a un músico y comenzó a meterle mano
al instrumento musical que el cascareo que producía solamente
él lo podría definir en nota musical, ya que para
los demás era berrinche. Salvador
Sánchez, observaba todo desde su esquina mostrando sonrisas
pero impávido esperando el arranque de la pelea. |
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La ansiedad
y confianza del puertorriqueño fue tanto que al llamado del primer
campanazo, con el aval del árbitro del combate Carlos Padilla,
le presentó pelea de frente y arrollador al campeón pluma
del CMB, que más aplomado y menos afectado por la euforia que produce
el apoyo de los fanáticos y el espectáculo en sí,
inició el combate danzando con ritmo al compás de sus extremidades
para a mediados del primer asalto clavar un punzante gancho de derecha
apoyado en las cuerdas recibiendo a Gómez que, desenfrenado se
encimó confiado en sus poderosos golpes y descuidaba defensiva.
El
gancho fue certero al ojo derecho de Wilfredo Gómez, cayó
para recibir el conteo reglamentario de ocho segundos y desde ese mismo
instante al reanudarse la confrontación, se le vía caminar
en el aire. Estaba noqueado parado, bajo castigo temerario e implacable
a que lo sometió el campeón pluma del mundo convencido de
poder terminarlo temprano.
Su
estado físico era excelente, como también, la comprobación
de su fortaleza y guapeza relució de manifiesto porque otro con
ese golpe no continuaba. Sin embargo, herido pudo frenar la intención
de su contrario, lanzando escopetazos que se dejaban escuchar- como cuando
quiso tocar el trombón- para regresar a su esquina con el ojo derecho
muy inflamado, como también castigado sin compasión y sólo
la casta mantuvo al boricua de pie el resto del asalto.
En
la esquina del boricua, su preparador el panameño Saúl «Plomo»
Quiñónez, le aconsejó pegársele a Salvador
Sánchez, es decir: acomodarse en la pelea en corto o quemarropa,
para evitar los derechazos efectivos del campeón pluma del CMB.
También,
en la esquina de Gómez causó risa por un momento después
de vivirse tanto escepticismo y nerviosismo, ver a su entrenador Saúl
«Plomo» Quiñónez, como también a
su ayudante, utilizar una moneda de 25 centavos para bajarle la hinchazón
con la cual le daban masajes de presión, existiendo paletas especiales,
vaselina frías y bolsas de hielo que son técnicas modernas
mucho más efectivas.
En
el segundo episodio, Gómez presionó, pero el daño
del castigo anterior seguía dominando su humanidad con el rostro
totalmente transformado en tres minutos de pelea.
El
jab de Sánchez y su defensiva capearon el temporal de trompadas
de Wilfredo Gómez que, deseaba cobrar venganza de la caída,
como el azote de cuero que recibió al iniciarse la gran batalla
que se nombró: «La batalla de los Pequeños Gigantes».
Otro capítulo para el campeón Sánchez.
En
la esquina de Wilfredo Gómez, campeón supergallo del CMB,
se escuchaba decir a su entrenador: «Tienes que pelearle bajito,
él está muy efectivo con la derecha». El cantón
de Gómez, se notaba muy desorganizado y poco profesional.
En el tercer
episodio ya la diferencia era notable, el ojo derecho de Gómez
estaba completamente cerrado y el mexicano artífice del boxeo elegante,
lo aplicó para no arriesgarse y mortificar de distancia cómoda
al supercampeón de los pesos supergallo.
Wilfredo,
no dejó de estrellar sólidas derechas y competir de Tú
a Tú, aún estando en estado deplorable, pero el jab constante
y certero de Sánchez inflamaba más y más el ojo izquierdo
del boricua. En este asalto llegó a impactar y lastimar a Gómez
otra sólida derecha del campeón pluma del mundo, respondiendo
Wilfredo como valiente faltando poco menos que el minuto final del episodio,
golpeando a las zonas medias, pero recibía las mismas respuestas
y el efectivo jab de Sánchez, hacía la gran diferencia.
Fue otro acto favorable al mexicano.
El
repicar de la campana, para el llamado al cuarto episodio, los espectadores
en su mayoría estaban de pie previendo la conclusión de
la pelea, o sorpresa inesperada.
El
puertorriqueño, salió buscando la pelea de igual a igual,
confiado todavía en su poder anestésico y Salvador Sánchez
imponiendo la suya elástica con magistral jab, muy efectivo que
fue la llave para controlar el estilo indómito del púgil
isleño. Gómez continuaba herido, no se había podido
reponer del todo, con el ojo derecho casi totalmente cerrado y el izquierdo
muy inflamado.
Para
el quinto capítulo Gómez saltó de su esquina a cobrar
vindicta, impetuosos y decidido, pero no muy efectivo. El campeón
pluma Salvador Sánchez se quitaba los golpes magistralmente, tomándole
el tiempo a los lances de su contrario, de espaldas a las cuerdas del
cuadrilátero. Gómez, buscaba a su oponente como fiera herida
y éste a ritmo cortos de movimientos coordinados con las extremidades,
dominaba boxeando técnicamente y volvió a lastimar al boricua,
para terminar este asalto con seguidilla de golpes, y sellar su amplio
dominio del combate.
En
los consejos de las esquinas apreciamos: la de Salvador Sánchez
muy profesional y la de Wilfredo Gómez, muy incompetente y poco
profesional, dando las instrucciones gritando en ambiente de pánico
que en nada ayudaba al puertorriqueño.
Ambos
púgiles respondieron el sexto acto de la pelea pactada a quince,
tratando de descansar y respeto mutuo llegó a los dos. Lo que aprovechó
el campeón pluma del Consejo Mundial de Boxeo, para imponer su
boxeo más técnico y defensivo, sembrando derechazos con
pronósticos reservados al rostro del ídolo de Puerto Rico,
que ya lucía irreconocible por la inflamación del rostro.
Salvador Sánchez, con pantalones azules claros con franjas blancas
y Gómez también con colores alusivo a su bandera puertorriqueña
hacían honores a su calificación y fama deportiva. Asalto
a favor del campeón Salvador Sánchez.
A estas
altura del combate ya la esquina de Wilfredo Gómez, no tenía
nada que aconsejarle, más bien se escuchaban confusiones y frustraciones…Gómez
continuaba a su suerte el nocaut ya era inevitable, por la expresión
de su rostro y lo irreconocible que lucía.
El
llamado de la campana para el séptimo asalto fue notable el pundonor
del puertorriqueño…!increíble pero cierto¡…
Todavía el boricua como buen gladiador tenía las esperanzas,
de poder poner fuera de combate al calificado púgil mexicano. Sánchez
concentró masivo castigo a las zonas medias de Gómez y este
lo sorprendió con sólido derechazo que lastimó al
mexicano, que acusó recibo del impacto trastabillándose,
momento que despertó a los aficionados boricuas que gritaban: «Arriba
Gómez», que terminó el asalto minando implacablemente
las zonas medias de Salvador Sánchez, que estaba de espaldas a
las cuerdas del cuadrilátero. Asalto que ganó Wilfredo Gómez,
aún herido y ya casi vencido, lo que comprobó la progenie
del púgil boricua.
Los
compatriotas de Gómez, algunos, alentados otros pensantes y en
llantos, conociendo que los esfuerzos llegaban tarde, permanecían
en sus butacas, sin ejercitar mucho la garganta.
Las
expectativas para el llamado del octavo asalto, se vivieron de pie. Los
boricuas esperanzados en los bombazos de Wilfredo Gómez, que había
herido a Sánchez en el episodio anterior y los mexicanos le daban
escasos minutos más, al rival de su ídolo, que lucía
exhausto.
Gómez,
inició el octavo capítulo del combate campeonil casi con
los dos ojos cerrados y sin dejar de ser el acosador, se fajaron en las
cuerdas, donde Sánchez como siempre sacó la mejor parte,
recibiendo las respuestas del valiente boricua que no perdía la
quimera de poder impactar y concluir el combate más adverso de
su recorrido profesional.
En
repetidos contragolpes en las cuerdas, Salvador Sánchez volvió
a sembrar su golpe de derecha y lanzó por segunda vez a Wilfredo
Gómez a la lona, que se incorporó a los ocho segundos, pero
el árbitro Carlos Padilla optó por detener el combate al
observarlo muy golpeado y avasallado.
Todo
concluyó a los 2 minutos y 9 segundos del octavo capítulo.
Salvador Sánchez celebró el triunfo a gritos que coreaban
sus compatriotas: «Viva México, viva México».
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En
los puertorriqueños y seguidores de Wilfredo Gómez,
se notaba pena y preocupación por el estado deplorable del
puertorriqueño que fue sojuzgado y derrotado por la vía
más convincente.
Salvador Sánchez y los mexicanos se despidieron seguros de
haber cobrado las derrotas propinadas por Gómez a ritulantes
campeones mexicanos que en igual misión quisieron apoderarse
de su monarcado de las 122 libras.
Después
de esta exhibición, Sánchez asumió la postura
y el reconocimiento de fetiche internacional del pugilismo.
Seguidamente,
celebró defensas contra Pat Cowdell, Jorge García
y Azumah Nelson. Con este último la pelea se celebró
en la ciudad de Nueva York el 21 de julio de 1982. Por cierto, fue
una rivalidad punzante, debido a que el novato nigeriano Azumah
Nelson, le presentó un dilema pensante y no fue hasta el
decimoquinto asalto, que pudo Sánchez resolverlo con una
derecha que sorprendió al inspirado novato que ganaba el
pleito exhibiendo su arte por primera vez en América y en
especial en el coliseo más famoso del mundo, el Madison Square
Garden.
Casi un mes después de batirse contra Azumah Nelson, el 12
de agosto de 1982, una dolorosa noticia proveniente de México
era portadora de la muerte de Salvador Sánchez en un accidente
automovilístico en Querétaro, México.
El
mundo lloró al ídolo ido, que dejó de existir
por su afán y amor a la velocidad. Su ser se fue, pero su
recuerdo quedó imperecedero para los amantes de ésta
disciplina en el globo terráqueo.
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NOTA:
en el mes de junio del año 2002 fui partícipe de una delegación
a México, con el propósito de escribir un libro sobre la
vida de Salvador Sánchez. Hicimos entrevistas con su madre María
Luisa Narváez, su esposa Teresa Guadarrama e hijos, manager, entrenadores,
doctores y además visitamos el lugar del accidente en Querétaro
y su morada eterna en Santiago Tianquistenco.
En fin,
una investigación minuciosa e interesante. La fortuna de Sánchez,
no se sabe quién la tiene, ni como se esfumó, es una historia
complicada porque después de su óbito, fue misterio de
apropiación ilícita, de sus ahorros e inmuebles que aún
después de casi 23 años siguen desaparecidos y por supuesto,
la familia inculpa a Juan José Torres Landa, quien controlaba
y administraba todas las ganancias de Salvador Sánchez.
Juan
José Torres Landa, nos informó que Sánchez, le
compró casa a todos sus hermanos y a sus padres y poco economía
dejó. Y la misma se la otorga en forma administrada mensualmente
a la viuda de Sánchez y a sus dos hijos. También nos hizo
saber que ya el dinero que dejó Salvador Sánchez se agotó
y él sigue cumpliendo con las mensualidades utilizando su propio
dinero para ayudar a la educación de los hijos del campeón.
El
proyecto no pudo realizarse por la negación de María Luisa
Narváez, madre de Salvador Sánchez que, no cooperó
con las investigaciones por estar –según ella- aún
en litigio con el que fuera apoderado de su hijo el señor Juan
José Torres Landa.
Salvador
Sánchez, antes de fallecer tenía en mente combatir pelea
de revancha contra Juan LaPorte o disputarle el cetro de los superpluma
al nicaragüense Alexis Argüello, para después acogerse
al retiro afirmó su manejador Juan José Torres Landa.
Dice que se lo hizo saber después de batirse contra Azumah Nelson
en un hotel en Nueva York.
Siempre
he dicho que el boxeador es, el profesional que más rápido
pierde la pasión por su trabajo por arduo y las exigencias disciplinarias.
Y, algunos piensan que Sánchez, en otras categorías seguiría
siendo eficiente por su rendimiento en los pesos pluma, pero, como quiera
es, especular después de conocerse sus intenciones de abandono
del boxeo, cansado de la dura brega.
En
fin, es otra historia pugilística para lamentar y por ejemplos
y experiencia vivida, son muy pocos los boxeadores que se liberan del
maleficio del pugilismo: la ruina común del boxeador.
…!Levantemos
al boxeo¡…
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